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A una semana de la última alza en los precios de los combustibles en Chile, el debate económico se intensifica. Mientras el Gobierno ha señalado que las variaciones responden a factores internacionales —como el precio del petróleo y el tipo de cambio—, economistas y analistas independientes advierten que el impacto real está golpeando con mayor fuerza a la clase media, especialmente en regiones extremas como Arica y Parinacota.
Según datos de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), los precios han mantenido una tendencia al alza sostenida en las últimas semanas, acumulando incrementos que afectan tanto a la gasolina de 93 como de 97 octanos, además del diésel.
“El problema no es solo el alza puntual, sino la acumulación. Hoy, los hogares de ingresos medios destinan una proporción cada vez mayor de su presupuesto a transporte y logística”, explica la economista Andrea Repetto, académica de la Universidad Adolfo Ibáñez. A su juicio, el diseño actual de los mecanismos de estabilización “amortigua, pero no resuelve el problema estructural”.
Una visión similar plantea el economista Manuel Riesco, del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, quien sostiene que las alzas “terminan siendo regresivas”. Según indica, “la clase media no recibe subsidios directos, pero sí absorbe el aumento en bienes básicos que dependen del transporte, como alimentos y servicios”.
En regiones como Arica y Parinacota, el efecto se amplifica por factores geográficos y logísticos. El transporte de bienes depende en gran medida de rutas extensas y, en muchos casos, del abastecimiento desde otras zonas del país o el extranjero. Esto se traduce en un encarecimiento adicional del costo de vida. “Aquí todo llega por camión. Si sube el combustible, sube todo”, comenta un dirigente del transporte local, reflejando una percepción transversal en la zona.
Desde el Gobierno, en tanto, se ha insistido en que Chile sigue una política de precios alineada con el mercado internacional y que el MEPCO ha evitado fluctuaciones más bruscas. Sin embargo, voces críticas apuntan a la necesidad de revisar el sistema en su conjunto. “No basta con estabilizar, hay que repensar la dependencia estructural de los combustibles fósiles y avanzar en alternativas energéticas accesibles”, agrega Repetto.
A siete días del último ajuste, el alza de los combustibles vuelve a instalarse como un tema central en la agenda pública. Más allá de las explicaciones técnicas, el debate se traslada al bolsillo de las familias, donde —según advierten los expertos— el impacto ya es evidente y desigual.

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