El rostro del déficit habitacional en Arica

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Las cifras del “Balance de la Vivienda 2025” muestran que la necesidad habitacional regional no responde a un solo perfil. El déficit alcanza unas 15 mil viviendas y evidencia un crecimiento de los hogares que, pese a buscar una solución, no cuentan con capacidad económica para acceder al mercado.

El déficit habitacional de Arica y Parinacota tiene múltiples rostros. Esa es una de las principales conclusiones que se desprenden de las cifras presentadas durante el XXI Encuentro Ciudad y Vivienda, realizado el pasado 13 de agosto bajo el título “Brechas y Oportunidades de la Vivienda Social”. Los antecedentes forman parte del Balance de la Vivienda 2025, elaborado por la Gerencia de Estudios de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

Uno de los datos que más llama la atención corresponde a los llamados “allegados por incapacidad financiera”: personas y hogares que requieren una vivienda, pero cuyos ingresos no les permiten comprar ni arrendar una. En 2019 este grupo estaba compuesto por 3.018 hogares; cuatro años después la cifra había aumentado a 8.459 y en 2025 se situó en 8.418.

El comportamiento tampoco ha sido uniforme entre los distintos segmentos socioeconómicos. Mientras el déficit en sectores vulnerables registró una disminución cercana al 6%, pasando de unas 9 mil necesidades en 2023 a aproximadamente 8.500, en los sectores medios ocurrió lo contrario: el número aumentó un 18%, desde 5.500 a cerca de 6.500 requerimientos.

Hogares que cambian

La composición de quienes necesitan una vivienda también está experimentando transformaciones. Los hogares unipersonales representan el 36% del déficit, seguidos por los hogares uniparentales, con 32%, y los biparentales, que alcanzan el 29%.

Dentro de este escenario destaca especialmente la demanda de personas que viven solas: alrededor de 5.500 personas aparecen dentro de las necesidades habitacionales identificadas. La cifra plantea un desafío para las políticas públicas, tradicionalmente asociadas a modelos familiares más numerosos.

Por edades, la necesidad se distribuye de manera relativamente equilibrada. El grupo entre 31 y 45 años concentra el 30%, seguido por quienes tienen hasta 30 años, con 27%; las personas mayores de 60 años representan el 23%, mientras que el segmento entre 46 y 60 años alcanza el 20%.

Otro elemento relevante es la composición de los hogares: el 55% de las necesidades habitacionales corresponde a familias encabezadas por mujeres. Territorialmente, además, el problema se encuentra fuertemente concentrado: el 96% de las necesidades identificadas se ubica en la comuna de Arica.

Para Juan Vásquez Manlla, presidente de la CChC Arica, conocer este perfil permite avanzar hacia respuestas más precisas. “Como CChC exploramos las cifras para aportar a entender y enfocar las necesidades habitacionales de la población para buscar las mejores soluciones, porque construir una mejor región es obra de todos”, señaló.

Los números dibujan así un desafío que va más allá de construir nuevas viviendas. La evolución del déficit muestra la necesidad de considerar edad, composición familiar, capacidad económica y localización, especialmente en una región donde la presión habitacional se concentra mayoritariamente en su principal ciudad.

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