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La defensa del cerro Anocarire reunió el pasado 3 de junio a comunidades indígenas, organizaciones socioambientales y vecinos de distintos puntos de la región en una manifestación realizada en el centro de Arica. La movilización surgió en respuesta a la aprobación ambiental del proyecto de exploración minera Champagne, impulsado por la empresa Andex Minerals Chile SpA, iniciativa que contempla sondajes para la búsqueda de minerales en el sector altoandino de Anocarire.



La convocatoria congregó a representantes de la Comunidad Indígena Aymara de Umirpa, integrantes de la Asociación Indígena Quechua Kawsaq Llaqta, agrupaciones de defensa ambiental, dirigentes rurales y ciudadanos que consideran que el proyecto pone en riesgo uno de los espacios culturales y naturales más significativos del territorio andino regional.
Durante la jornada, los participantes expresaron su preocupación por los posibles efectos que las faenas exploratorias podrían generar sobre vertientes, bofedales, rutas de pastoreo y ecosistemas de altura. Sin embargo, el eje principal de las intervenciones estuvo centrado en el valor espiritual que posee Anocarire para numerosos pueblos andinos.
Para las comunidades aymaras, el cerro es reconocido como un Mallku, una montaña protectora asociada a la memoria ancestral, el agua y el equilibrio entre las personas y la naturaleza. Por ello, los manifestantes sostienen que cualquier intervención en el sector debe considerar no solo variables técnicas o económicas, sino también los aspectos culturales y espirituales que forman parte de la identidad de los habitantes del altiplano.
Otro de los cuestionamientos apuntó al proceso de evaluación ambiental. Las organizaciones reclamaron que numerosas observaciones ciudadanas relacionadas con recursos hídricos, biodiversidad y usos tradicionales del territorio no habrían sido consideradas de manera suficiente durante la tramitación del proyecto. Además, plantearon que una iniciativa de estas características debió someterse a un Estudio de Impacto Ambiental y no únicamente a una Declaración de Impacto Ambiental.
La controversia se intensificó luego de que la Comisión de Evaluación Ambiental de Arica y Parinacota —integrada por las distintas secretarías regionales ministeriales— aprobara la iniciativa, decisión que posteriormente fue ratificada en instancias administrativas. Esta resolución motivó nuevas acciones judiciales y reclamaciones ante el Primer Tribunal Ambiental.
El conflicto también reabrió un debate más amplio sobre el desarrollo de la región y la relación entre actividades extractivas, conservación ambiental y derechos de los pueblos originarios. Mientras sectores vinculados a la inversión minera destacan el potencial económico del proyecto, las comunidades movilizadas sostienen que existen territorios cuyo valor cultural y ecológico supera cualquier evaluación de rentabilidad.
A semanas de la protesta, el futuro de Anocarire continúa siendo materia de discusión en organismos ambientales y tribunales especializados. Para quienes participaron de la movilización, la defensa del cerro trasciende una disputa puntual: representa la protección de un espacio que consideran parte esencial del patrimonio natural, espiritual y cultural de Arica y Parinacota.

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