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El domingo 22 de Marzo, comenzó con manifestaciones que se enmarcaron en una jornada nacional que coincidió con la conmemoración del Día Mundial del Agua, donde organizaciones socioambientales, estudiantes y familias salieron a las calles para expresar su preocupación por eventuales retrocesos en materia de protección ecológica.
Protestas en el norte y el resto del país
Aunque las mayores concentraciones se registraron en ciudades como Santiago, Valparaíso y Concepción, la movilización también tuvo eco en el norte, incluyendo Arica, donde participaron colectivos ambientales y ciudadanía organizada.
A nivel nacional, las marchas se replicaron en al menos 15 ciudades, reflejando un malestar transversal frente a la decisión del Ejecutivo.
En distintas convocatorias, los manifestantes levantaron consignas vinculadas a la defensa de los ecosistemas, la protección de especies y el rechazo a proyectos que podrían intensificar la presión sobre territorios considerados frágiles.
El origen del conflicto
El detonante de las movilizaciones fue el retiro de 43 decretos ambientales desde la Contraloría para su revisión, medida impulsada por el gobierno de José Antonio Kast.
Estos decretos incluían iniciativas relacionadas con la creación y ampliación de áreas protegidas, planes de conservación de especies y normativas de calidad ambiental, lo que fue calificado como un hecho “inédito” por exautoridades del área.
Desde el Ejecutivo, la decisión ha sido defendida como parte de un proceso de revisión administrativa, mientras que organizaciones sociales advierten que podría abrir espacio a proyectos con mayor impacto ambiental.
Consignas y demandas
Durante las protestas, una de las principales preocupaciones expresadas fue la posible flexibilización de normativas que resguardan ecosistemas sensibles. En varias ciudades, pancartas y mensajes aludieron a la defensa de especies emblemáticas y territorios amenazados.
Las movilizaciones también pusieron sobre la mesa un debate más amplio sobre el modelo de desarrollo, el uso de los recursos naturales y el rol del Estado en la regulación ambiental.
Arica: territorio sensible
En el caso de Arica y Parinacota, la preocupación adquiere un matiz particular. La región alberga ecosistemas únicos, desde humedales costeros hasta zonas altoandinas, que dependen de equilibrios hídricos frágiles y altamente vulnerables a la intervención humana.
Organizaciones locales han advertido que decisiones de política pública en materia ambiental tienen efectos directos sobre territorios donde la disponibilidad de agua, la biodiversidad y las actividades tradicionales están estrechamente vinculadas.
Un debate abierto
Las movilizaciones marcan uno de los primeros conflictos socioambientales del actual gobierno, en un escenario donde la agenda ambiental comienza a tensionarse con prioridades económicas y productivas.
Mientras el Ejecutivo sostiene que los decretos serán revisados y eventualmente reingresados, desde la sociedad civil se anticipa que las protestas podrían continuar si no existen garantías claras sobre la protección de los ecosistemas.
En ese contexto, Arica se posiciona nuevamente como un territorio clave en la discusión ambiental del país, donde el equilibrio entre desarrollo y conservación sigue siendo un tema pendiente.

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